Las cerveza lámbica o lambic es aquella elaborada con fermentación espontánea mediante levaduras salvajes que hay en el ambiente donde se elabora.

Es el tipo de cerveza más antiguo de Europa y se elabora, siguiendo métodos tradicionales, casi en su totalidad en Bélgica.

El sabor de cada cerveza suele ser muy distinto al resto, siempre en dependencia de las cepas de levadura que predominen en la bodega.

La denominación de cerveza lámbica procede de la población de Leembek (Bélgica) donde se encuentran los elaboradores de esta cerveza.

Durante el proceso de elaboración no se añaden levaduras y puede durar varios años, otro de los motivos que hace únicas a las lámbicas. Tampoco se utiliza lúpulo para su elaboración. En su lugar se utilizan frutas, de ahí su toque afrutado y, están compuestas por trigo y por cebada lámbic.

El proceso de fermentación de una lámbica joven puede alcanzar los 6 meses, aunque la tradición marca que el proceso debe durar más de un año pero menos de 3.

Existen 4 tipos de cervezas lámbicas.

Lámbicas puras: bebidas muy poco carbonatas maceradas durante 3 años que se sirven directamente del barril y no se embotellan. Hay muy pocos elaboradores y generalmente se consume muy cerca de donde se produce.

Gueuze: son el resultado de la mezcla de lámbicas puras viejas (3 años) y jóvenes (1 año). En botella se produce la segunda fermentación por los azúcares de la lámbica joven, dándole carbonatación y elevando ligeramente el grado de alcohol. Suelen embotellarse en botellas de cava por ser más resistentes a la presión.

Faro: en Bélgica son las cervezas que se les añade azúcar. Al igual que las Geuze producen una segunda fermentación en botella aunque se interrumpe impidiendo que la levadura transforme todo el azúcar en alcohol, dando lugar a una cerveza muy gaseosa pero a la vez dulce. Actualmente apenas se produce este tipo de cerveza.

Kriek o de frutas: es tradición en Bélgica añadir fruta durante el proceso de elaboración, siendo la frambuesa la más habitual. El añadir fruta a la cerveza varía completamente la elaboración. Por un lado se produce una refermentación por el azúcar y, por otro lado, el sabor y el aroma son absorvidos por la cerveza produciendo tonos rosados o rojizos. Son las únicas lámbicas con un proceso de elaboración relativamente rápido, suele durar una media de 6 semanas aunque una vez embotelladas se dejan envejecer.

¿Has probado alguna cerveza lámbica? ¡Explícanos qué te pareció!

David Falcon